¿Superarán los robots a los abogados en la mediación?

El especialista canadiense en negociación electrónica iCan Systems se convirtió en febrero en la primera compañía en resolver un contencioso en un tribunal público utilizando un robot como mediador.

Los robots y la inteligencia artificial (IA) parecen estar a años luz del intrincado mundo de la mediación internacional, al estar lleno de matices. En este campo, las batallas se libran a puerta cerrada y los competentes mediadores recurren a concienzudas negociaciones.

Sin embargo, los algoritmos y el big data han irrumpido con fuerza en el enigmático entorno de la resolución alternativa de conflictos. Esto es, en gran parte, resultado de un rápido aumento de la demanda de la clase de análisis de datos que se utilizan en EEUU para pronosticar el veredicto de un juicio.

La incursión de los robots en la mediación alcanzó un nuevo hito en febrero, cuando el especialista canadiense en negociación electrónica iCan Systems se convirtió en la primera compañía en resolver un contencioso en un tribunal público de Inglaterra y Gales utilizando un robot como mediador.

Según la publicación británica Law Gazette, Smartsettle ONE, una herramienta de IA, sustituyó a un mediador y, en menos de una hora, resolvió una disputa que había durado tres meses sobre una factura de 2.000 libras que estaba pendiente de cobro.

NEGOCIACIÓN

Tal y como explica Guy Pendell, responsable de litigios del bufete internacional CMS, «la herramienta utilizó conceptos básicos de negociación que existen desde hace tiempo, como encontrar un punto de acuerdo entre las dos partes».

No obstante, algunos juristas argumentan que, aunque este tipo de tecnología puede ser apropiada para ayudar en pequeñas reclamaciones de carácter financiero, sigue estando muy lejos del tipo de mediación y arbitraje de casos importantes en los que trabajan los principales bufetes del sector.

«En el caso de litigios multimillonarios son necesarias las habilidades de un negociador experimentado con importantes dotes de persuasión para convencer a los implicados de que hagan cosas que no quieren hacer», explica Ben Carroll, del departamento de resolución de disputas de Linklaters.

«Un mediador con experiencia es capaz de entender qué les preocupa en realidad a los clientes y, a partir de ahí, intenta pensar en un acuerdo. Hay factores que ayudan a salvar las diferencias», añade.

La IA, sin embargo, ya ha irrumpido en el mundo de la resolución alternativa de disputas, con herramientas capaces de analizar enormes cantidades de datos y documentación, a menudo antes incluso de que la mediación haya considerado la mejor opcion.

Nick Rundle, socio de Eversheds, cree que «la mediación tiene distintas formas para distintos casos, pero no hay duda de que la tecnología desempeña un papel fundamental en la resolución alternativa de disputas».

En concreto, Rundle cita la capacidad de analizar enormes cantidades de datos, encontrar y priorizar la documentación más importante a través del uso del software asistido por la tecnología que clasifica documentos y consigue una conclusión casi inmediata basándose en un proceso de evaluación de casos anteriores.Herramientas como Brainspace son capaces de detectar y clasificar frases entre miles de millones de datos permitiendo que socios como Pendell puedan examinar 2,7 millones de documentos en sólo dos horas.

El bufete internacional Allen & Overy utiliza la agrupación, un método de IA que adjunta sus propias etiquetas a grupos de documentos y los clasifica por temas. Esto permite detectar palabras y asuntos clave para facilitar la labor de revisión.

Sin embargo, los abogados dicen que en el futuro el verdadero valor de la mediación y el arbitraje podría venir del análisis de datos a gran escala de los propios mediadores para predecir resultados.

DATOS

La justicia basada en datos es un asunto del que cada vez se habla más en EEUU. Las empresas de análisis jurídico agrupan enormes cantidades de información para intentar adelantarse a los veredictos de los jueces en EEUU.

Esta tendencia, opinan algunos juristas, podría ir enfocada a la resolución alternativa de disputas.

Matthew Saunders, socio de Ashurst, cree que el análisis de datos «podría incluso utilizarse para predecir cómo van a actuar los mediadores».

Una cuestión ética asociada a este avance en concreto es la influencia que podrían tener éstos en la decisión que se toma a la hora de decantarse por un mediador y no por otro. Dado que el 90% de los litigios se resuelven fuera de los tribunales la gran mayoría de los documentos nunca llegan a hacerse públicos.

No obstante, en opinión de Daniel Katz, profesor de derecho y cofundador de la consultora LexPredict, adquirida el año pasado por la empresa tecnológica de servicios jurídicos Elevate Services, «los datos siempre van a estar ahí».

«Si queremos conocer las tendencias de un panel de mediadores, por ejemplo, ahora mismo hay gente que registra esa información en su mente. La cuestión es cómo almacenar parte de ese conocimiento en una base de datos para hacerla más accesible», añade Katz.

Es probable que ese tipo de tecnología tarde más tiempo en llegar. En el mundo de la mediación, «los expertos ayudan a las partes a encontrar puntos en común para poder llegar a acuerdos amistosos», indica James Freeman, socio de Allen & Overy. «El proceso mediador es inherente al ser humano», concluye.

Fuente original: https://www.expansion.com/economia-digital/innovacion/2019/08/17/5d582c38468aeb19508b45b1.html